Una tarde en el circo romano.

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Una tarde en el circo romano.

Mensaje por Epicuro el Miér Jul 08, 2015 11:22 pm

Temprano, después de desayunar en sus casas, un padre de familia parte al circo con su esposa y sus hijos, un varón y una niña que están en la pubertad. Una pareja de plebeyos hace lo mismo con dos de sus hijos más grandes, un varón y una jovencita, los que tenían ganas de ir. No son un matrimonio ni existe institución semejante: solo viven juntos y tienen hijos. Sus costumbres son un poco patriarcales por imitación snob de los aristócratas: aunque en realidad el hombre no tiene autoridad alguna sobre su concubina. Antes de entrar, se realiza el reparto semanal de trigo y forman fila (La derogación de las leyes que limitaban el comercio de esclavos ha dejado sin empleo a la mayor parte de los romanos pobres). Los patricios, en cambio, entran directamente por otra puerta. Las tribunas están separadas y aún dentro de ella hay asientos de privilegio extraoficiales. La usurpación de asientos genera bromas ácidas y agresivas. Las mujeres usan vestidos muy simples, similares a los de sus esclavas, pero trabajosos peinados llenos de agujas de otro y piedras preciosas. La razón de esto es la siguiente: las patricias solían usar vestidos de seda y púrpura, hasta que las leyes de austeridad de Catón lo prohibieron y les impusieron un atuendo sencillo. A la semana siguiente, las romanas aparecieron con esos peinados ostentosos. En cualquier otra parte, o bien se hubiese dictado una nueva ley contra los peinados, o bien la ley contra los vestidos de lujo hubiese caído en desuso. En Roma no pasó ninguna de las dos cosas: a los romanos les importaba poco que el ESPÍRITU de la ley fuese violado, siempre y cuando se respetase LA LETRA de la ley.

Mientras termina el reparto de trigo, músicos, acróbatas e ilusionistas entretienen a los aristócratas en el circo semi-vacío y silencioso. Los niños y aún algunos adultos de la plebe discutir acerca de su los ilusionistas tienen verdaderos poderes mágicos o si es todo un truco. La broma de bajarle el pulgar a los malos músicos: pidiendo que los ejecuten, es un clisé. En realidad: hay todo un complejo sistema de signos con las manos, parecido al idioma de los sordo-mudos (Hollywood debió simplificarlo), que no solo se usa en el circo, sino en la guerra, el foro, el mercado y hasta para negociar entre un cliente y una prostituta. Cuando una prostituta no logra llegar a un acuerdo, interrumpe la negociación con un gesto que significa: “me parece que vas a tener que arreglarte solo”. El único de ese vasto idioma de signos que perdura en uso hoy.



Ya llenas las gradas, comienza el primer número del programa: ejecuciones de prisioneros. El tipo de ejecución tiene que ver con el crimen; pero el público no sabe por que fueron condenados la mayoría. Los voceros que anuncian las ejecuciones dan a entender que son todos asesinos, violadores y bandoleros: incluso mienten abiertamente; pero en realidad la mayor parte son esclavos fugitivos recapturados. Corre el 73 a.C.: las fugas de esclavos han crecido exponencialmente en la última década, desde que Sila abolió todos sus derechos. Además: con las guerras en España y Grecia, la rebelión de los itálicos y la guerra civil en Drusa, los esclavos con entrenamiento militar suman varias docenas de miles: el senado espera una rebelión masiva en cualquier momento y ha reforzado las guarniciones de provincia y las legiones de frontera. Algunos condenados son degollados por gladiadores, otros quemados vivos, otros devorados por las fieras. El público cree que los leopardos atacan a la gente por su ferocidad natural; pero lo cierto es que han sido cebados con carne humana para que lo hagan. La plebe ovaciona las ejecuciones; los aristócratas las ven con cierta indiferencia. Muy de tarde en tarde hay una ejecución “ad gladium”: un criminal condenado es enviado a pelear con una espada y sin armadura ni escudo, con la mano izquierda atada a la pierna, contra tres gladiadores veteranos con armadura completa. Es una muerte sin deshonor, reservada a crímenes muy especiales. Generalmente los condenados a morir ad gladium son patricios u oficiales mercenarios extranjeros de las legiones. Cuando uno da una dura pelea, los patricios le hacen el honor de morir siendo aplaudido.

Segundo número de los 5 del programa: peleas de gladiadores enanos. La plebe se ríe, mientras que los aristócratas aprovechan para almorzar. Las peleas tienen las mismas reglas que las de verdad y en ellas muere gente de veraz, pero el público lo considera un espectáculo humorístico. Los niños están familiarizados con los nombres y performances de esos gladiadores enanos: los adultos les prestan poca atención.


Tercer número: pelea de “amazonas” o gladiadoras mujeres. El padre de familia le ordena a su esposa que salgo a estirar las piernas con su hija: porque considera el espectáculo poco apropiado. Las parejas de amantes aprovechan la ocasión para arreglar su próximo encuentro o las que todavía no lo son: para largarle los galgos a una mujer casada. Los niños plebeyos, en cambio, se divierten tanto con las peleas como con los espectadores que se han puesto cachondos. Las amazonas no pelean nunca entre ellas: una sola pelea contra tres hombres con una espada y la mano izquierda atada al muslo. Es una parodia de la ejecución ad gladium: deliberadamente humillante. Las amazonas usan sofisticadas armaduras con la doble función de ser sensuales y proteger partes vitales. Los diseños en arabesco cumplen la doble función de dejar ver su piel y ahorrar peso. Casi todas usan el escudo redondo de la infantería ligera. A diferencia de todos los otros tipos de gladiadores: la gran mayoría de ellas no son esclavas, han decidido dedicarse a eso. Todas las peleas son a muerte.

Cuarto número: peleas con armas de distintas tribus. Gladiadores mediocres entrenados para usar armas de tracios, etíopes o celtas pelean por toda la arena numerosos combates simultáneos. El espectáculo interesa más a los aristócratas que a los plebeyos; pero, en ambas tribunas, los padres le dicen a sus hijos varones que presten atención a este o aquel detalle: es más que un show, es parte de su entrenamiento militar. Otro error de Hollywood: todas las peleas son con las mismas armas. Nunca pelea un tracio contra un etíope.


Quinto y último número: peleas de gladiadores. Hay una sola pelea, anunciada en los afiches como la atracción principal. El público conoce a los gladiadores por sus nombres y tiene sus favoritos. Todos usan las armas de la infantería ligera: los “gladiators”, término que pasó a ser sinónimo de hombre que pelea como espectáculo. La única diferencia con la que usan en las legiones es que una celada cubre el rostro de los combatientes. Nunca son ambos de la misma escuela: para evitar que la pelea esté arreglada. Hay un árbitro, que tampoco aparece nunca en las películas, con poder para parar la pelea y una jabalina para matar al que no respete las reglas. Los hombres admiran a los gladiadores por su destreza con las armas, para las mujeres son sex symbols. Algunos son hombres libres seducidos por el dinero y las mujeres. Incluso los esclavos tienen derecho a administrar su propio dinero. Un gladiador de renombre puede ganar en una semana lo que un legionario en un año.
Ese día pelea su cuarto combate como gladiador el campeón de Capua: Espartaco de Tracia, propiedad de Lentulus Batiatus. Batiatus es un hombre orgulloso y no muy buen comerciante: ha gastado fortunas en reunir 75 de los mejores guerreros de todo el mundo conocido. No entrena enanos ni amazonas. Todo el mundo está de acuerdo en que la escuela de Capua es la mejor del imperio y Espartaco es el mejor entre los mejores: ex oficial al mando de 400 hombres, desertó del ejército de Sila. Capturado y sometido a corte marcial, se lo condenó a morir ad gladium: porque sus jueces admitieron que no había desertado por cobarde. Pidió clemencia para su esposa; pero no la obtuvo: fue vendida como esclava por ayudar a un desertor. Ante la perplejidad del público, Espartaco se cargó sin escudo ni armadura a los 3 gladiadores enviados contra él. Batiatus se apresuró a comprarlo. Vivía ahora en una casa de clase media, con un altar relativamente lujoso en la entrada a Nemesis: de la que todos los gladiadores eran muy devotos y en el que seguramente pondría, cada vez que salia rumbo al circo, una plegaria con la fórmula: “Némesis, dame la victoria hoy o, si mi destino es morir hoy, hazme morir con honor con las armas en la mano”, de la que se han hallado numerosas copias. En el interior tenía una biblioteca con varios libros de historia y estrategia militar subrayados y ampliamente comentados al margen. Tenía otro tipo de libros también: como un tratado de filosofía de Zenón de Sitio, a quien admiraba. Era tan arrogante como su amo y disfrutaba la compañía de los muchachos aristócratas a los que enseñaba esgrima: quienes lo trataban como un par. Más aún: con el respeto debido a un maestro. El único detalle que delataba que era un esclavo era que, por la calle, no podía portar armas.
Sabiendo que la quinta pelea de un gladiador convoca multitudes, su rival es un gladiador novato, además experimentado con la lanza y que no sabe casi usar el “gladium”. El público ve lo que fue a ver: una paliza. Derrotado el novato, todos le levantan el pulgar: saben bien que no tenía la menor chance. El público ovaciona al vencedor. El vocero anuncia que en dos semanas tendrá lugar su quinta y última pelea: si vence, obtendrá la espada de madera que simboliza la libertad. Nueva ovación. Es una regla no escrita que la quinta pelea es a muerte: un hombre muere, el otro sale libre. Nadie sabe que esa pelea nunca ocurrirá.



El público comienza a desconcentrarse. El padre de familia conversa con sus hijos mientras su esposa intercambia miradas furtivas con el patas de lana. La plebe sale por otro acceso. El espectáculo cruel ha encendido los ánimos de los hombres y todos los prostíbulos están por ello cerca del circo. Más aún: ese día se improvisan prostíbulos “de campaña” bajo puentes, acueductos y lugares similares. Batiatus tiene una cuadrilla de unas 250 mujeres que alquila a los cafiolos locales: es en rigor su único negocio lucrativo, su obsesión por poseer los mejores gladiadores del imperio le ha hecho perder más dinero que ganarlo. El varón plebeyo mira esas instalaciones con nostalgia: pero está con su pareja y sus hijos. No solo no puede ser tan descarado de dejar a su pareja sola, sino que la salida del circo es un lugar peligroso. Le compra a sus hijos unos panes redondos cortados en cruz por la parte de arriba y vueltos a hornear cubiertos de azúcar. Una golosina barata.

En el circo ya vacío, los esclavos rastrillan la arena cubriendo los restos de sangre y otros restos que han quedado. Otros ceban a los animales con pedazos de carne humana cortados de los muertos. A veces se mete a un niño o niña dentro de la jaula de un leopardo que no come hace 2 días para completar su acondicionamiento: no es un espectáculo promocionado; pero algunos hombres que lo saben sobornan a los esclavos para verlo. Han muerto unas 40 personas durante el día, sus cuerpos son arrojados a la cloaca principal. Los lupanares improvisados se desarman: Batiatus encierra a sus esclavas en carros-jaula, contándolas cuidadosamente por si los cafiolos locales han escondido alguna (es el delito conocido como “plagio” o robo de un esclavo). Los gladiadores viajan en otro carro-jaula. Conversan sin pena y recordando anécdotas graciosas acerca de uno que ha muerto en la arena: la muerte es una especie de liberación.

Cae la noche; aristócratas, plebeyos y esclavos, hombres y mujeres, adultos y niños se acuestan en la cama y, mientras llega el sueño, recuerdan lo ocurrido durante el día.
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Re: Una tarde en el circo romano.

Mensaje por DragonDlarge el Jue Jul 09, 2015 12:30 am

me recordaste a Spartacus... aunque tu reseña se me antoja más exacta, sin ponerle lo poético de Hollywood.

tengo entendido que las amazonas iban con un seno al descubierto... pero no recuerdo donde vi eso.
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Re: Una tarde en el circo romano.

Mensaje por Epicuro el Jue Jul 09, 2015 10:06 am

Las amazonas de la leyenda le quemaban el seno derecho a las niñas para que no creciera, a fin de que no estorbase al disparar el arco.
Suponiendo que las amazonas hayan existido realmente: ese es un punto poco verosímil añadido por los poetas. Primero: porque ponerse una faja no es tecnología de avanzada. Segundo, porque los senos crecen igual aunque se haya recibido una quemadura (salvo que la quemadura hubiese producido lesiones serias: y en ese caso la operación mataría a dos de tres niñas). Pero si se tiene en cuenta que las amazonas mataban o entregaban a otras tribus a sus hijos varones, la costumbre de amputarse un seno tiene un sentido en que es verdadera poéticamente, aunque no lo sea literalmente.
Sobre la existencia histórica de las amazonas, es una opinión que ganó peso con la antropología moderna.

Pero las "amazonas" del circo romano tenían poco que ver con ellas en todo caso: eran mujeres de la plebe romana que se metían en eso por esa mezcla de neurosis sexuales graves, codicia y vanidad que hoy caracteriza a las "actrices" porno. Dudo que fuese común entre ellas dejar un seno al descubierto para imitar a las amazonas legendarias, porque la loriga siempre ha sido la pieza más importante de la armadura: un agujero de 15 cm de diámetro en ella parece poco recomendable.
"Amazonas" era un nombre convencional. Como "tracio", "etíope",... Era un tipo de gladiador, no un gentilicio. Plutarco dice que Espartaco era "tracio por nacimiento", sabiendo que, al hablar de un ex-gladiador, la palabra "tracio" era ambigua.
...................................................................

Los artistas tienen derecho a tomarse libertades con los hechos históricos que usan como material. El famoso gladiador conocido como "la bestia de Cartago" no fue contemporáneo de los que iniciaron la rebelión del 73-71; y los realizadores de la miniserie "Spartacus" sin dudas lo sabían. Pero esto está bien.

Saludos.
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Re: Una tarde en el circo romano.

Mensaje por DragonDlarge el Jue Jul 09, 2015 7:27 pm

y si eran igual de cachondos que en la serie Spartacus?
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Re: Una tarde en el circo romano.

Mensaje por Asil el Jue Jul 09, 2015 9:56 pm

Oh! Esa serie...
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Re: Una tarde en el circo romano.

Mensaje por DragonDlarge el Jue Jul 09, 2015 11:27 pm

... me hubiese gustado vivir en la época romana ...

jejeje ya me proyecté
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Re: Una tarde en el circo romano.

Mensaje por DragonDlarge el Jue Jul 09, 2015 11:41 pm

.. y mas si en la epoca romana conocia una chica como Katrina Law o Erin Cummings... (y conocerlas al mismo tiempo y...) Very Happy
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Re: Una tarde en el circo romano.

Mensaje por Epicuro el Vie Jul 10, 2015 12:26 am

Burgo Partridge ("Historia de las orgías") dijo algo interesante sobre la sexualidad de los romanos, cuyo ejemplo más puro lo tenemos en Tiberio:
Los romanos tenían una sexualidad que se destacaba por la importancia y la frecuencia del sexo, Roma era una orgía perpetua, así como por experimentar con todas las formas de sexo imaginables, sin casi limitaciones morales o legales. Esto, hasta acá, suena bien. Pero otra característica de la sexualidad romana no menos notable y que llama la atención todavía más era su TOTAL INCAPACIDAD PARA SENTIR PLACER: sus historias sexuales siempre tienen que ver con frustración, insatisfacción, obsesión, ...Son neuróticas.

Ese perfil psicológico sexual: obsesión, insatisfacción, abandono de las normas morales, comportamiento reiterativo, incapacidad para sentir placer, frustración,...tiene un equivalente evidente en cierto modo de relacionarse con sustancias químicas: la adicción.

Tiberio, cuyas orgías tenían la finalidad explícita de curarlo de su mal de "inapetencia sexual", hizo explícito lo que en realidad era una epidemia.

Saludos
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Re: Una tarde en el circo romano.

Mensaje por DragonDlarge el Vie Jul 10, 2015 12:52 am

@Epicuro gracias por acabar con mis fantasias romanas :/ jajaja
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Re: Una tarde en el circo romano.

Mensaje por Epicuro el Vie Jul 10, 2015 10:13 am

De nada.  Razz

La realidad, sin embargo, siempre tiene muchos más matices que cualquier teoría de un historiador:
Las "saturnales" (fiestas de año nuevo) parecen haber sido algo muy divertido.
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Re: Una tarde en el circo romano.

Mensaje por DragonDlarge el Vie Jul 10, 2015 6:02 pm

@Epicuro nada que!! ay no quieras arreglarlo

ayer tiré mis temporadas completas de spartacus...

xD
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Re: Una tarde en el circo romano.

Mensaje por Epicuro el Vie Jul 10, 2015 10:43 pm

Tirá también "Hispanya" si la tenés...

Vi un video en youtube donde unos historiadores tardaban casi más en mencionar todos los errores de lo que duraba la miniserie...
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